En las corrientes de Paracas, la vida estalla, un ecosistema protegido rebosante de lobos marinos y el vuelo de miles de aves que decoran el horizonte costero de esta majestuosa reserva natural peruana.
La actriz Zoe Wanamaker, quien era la instructora de vuelo en la primera cinta, no repitió su papel en esta secuela, por no estar de acuerdo con la cantidad que le pensaban pagar.
Pero los datos más recientes de geolocalizadores por nivel de luz muestran que los charranes, en realidad, recorren más del doble de esa distancia cada año, posiblemente para aprovecharse de los vientos preponderantes.
La regla suele ser que los mamíferos no pueden producir las inmensas cantidades de energía que hacen falta para volar sin también producir muchos productos reactivos que dañan nuestro ADN.