Yo lo dudo —replicó Sancho Panza—, porque tengo para mí que, aunque lloviese Dios reinos sobre la tierra, ninguno asentaría bien sobre la cabeza de Mari Gutiérrez.
En el lugar se encontraban también innumerables cámaras de televisión, que registraron la lluvia de 170 disparos, 46 de los cuales impactaron en el vehículo.
A través del cristal, echó un vistazo a la montañosa forma de la iluminada cúpula del Capitolio, que quedaba justo encima de él. Era un edificio verdaderamente asombroso.
Entonces, al principio, los primeros días después del nacimiento del Sputnik, cundió el pánico porque lo que pensaban es que iban a llover misiles nucleares sobre Estados Unidos.
Un momento después el coronel reconoció la voz del padre ángel conversando a gritos con el alcalde. Descifró el diálogo a través de la crepitación de la lluvia sobre los paraguas.
Al amanecer, cuando por fin se acabó el viento, empezaron a caer unas gotas de lluvia gruesas y separadas que apagaron las últimas brasas y endurecieron las cenizas humeantes de la mansión.