Ello exige que todos los actores interesados acepten y promuevan la diversidad en materia de género, razas, grupos étnicos, clases, religiones, credos, regiones y culturas.
En el Pakistán, al igual que en los demás países en desarrollo, las empleadas domésticas constituyen uno de los grupos de trabajadores más vulnerables y explotados.
En Nepal, prácticas centenarias rigen la interacción entre los miembros de las castas inferiores y superiores y entre los distintos grupos étnicos, mediante una estricta jerarquía.