Al oír esto, cambio Shylock bruscamente de actitud y adoptando un tono suave y meloso, declaro que nada deseaba tanto en este mundo como ganar el corazón de Antonio y hacerle su amigo.
Al oír aquel discurso tan dulce y halagüeño, quiso demostrar el cuervo al zorro su armonía de voz y la calidad de su canto, para que se convenciera de que el gorjeo no le iba en zaga a su plumaje.