Estos sistemas anteriores en la práctica mantenían los sistemas de biblioteconomía concentrados en los catálogos, lo cual a su vez mantenía al personal ocupado con los aspectos de procesamiento de la labor de biblioteca.
Las primeras listas de textos se hicieron el Siglo Cuarto, en el Concilio de Roma y en los años 393 y 397 se consolidó el canon del Nuevo Testamento en la Iglesia Occidental.