Tenía una carita blanca, algo pecosa, la nariz sonrosada, respingona, los ojos claros y los labios tan rojos y tan bonitos que despertaban el deseo de besarlos.
Es una persona de aspecto impresionante, de frente alta, blanca y despejada, de grandes ojos oscuros y melancólicos, y una boca temblorosa que expresa a la vez sensibilidad nerviosa y gran dominio de sí mismo.