El imperialismo cultural distorsiona la mente, pero en esa misma distorsión la semilla de su rechazo germina, florece y da un fruto amargo e incluso chauvinista.
Además, niega una realidad que es la de la violencia machista, que no sólo es una realidad palpable si miramos a nuestro alrededor, sino que lo dicen los datos y las estadísticas de todo el mundo.
El Concorde fue un monumento a lo impráctico, al derroche, al chauvinismo, a la sobreingeniería y a no preguntarse si ser capaz de hacer algo era justificación para hacerlo.
Allí, 23 personas iban a comenzar un ritual neochamánico donde se iban a suministrar diferentes psicoactivos prohibidos y peligrosos para la salud de los asistentes.