Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.
Si hacía frío o llovía, ponía la caja en la parte central de la casa, que era el comedor, para que pudiera ver cómo barría, limpiaba el polvo o realizaba cualquier otra tarea cotidiana.
Al llegar a un pequeño pueblo de Marruecos, un estafador le quitó todo su dinero y el joven pastor tuvo que ofrecerse en una tienda de cristales para trabajar a cambio de comida.
Es que cuando yo estaba en España, yo paseaba por una joyería, yo vi una piedra de color azul cristalino. Me gusta mucho que se llama Aguamarina, y luego tomé este nombre.
Era realmente difícil para mí llegar a alguna conclusión, pues era como uno de esos extraños cristales que se ven en los museos, y que tan pronto son transparentes como opacos.
No sólo es el lugar perfecto para dar un paseo o relajarse en el lago, aquí también se pueden visitar los maravillosos palacios de cristal y de Velázquez.