Somos testigos de las pequeñas humillaciones y tensiones, día tras día, de la indiferencia hacia la humanidad de los palestinos, y de la expresión de rabia desbordada de un pueblo ocupado” (págs. 8 a 10).
Eurípides logró el tercer premio en las Dionisias de 431 a.C. con una obra en torno a Medea, mujer de origen bárbaro que se venga de su marido infiel, Jasón, matando a sus hijos comunes.
Le parecía como si aquella marca fuese un sello que ella misma, el alma, le hubiese impreso al cuerpo y que un miembro extraño se aproximaba sacrílegamente a ese sello sagrado.
Entretanto, muchos establecieron relaciones con mujeres indígenas y tuvieron hijos, comenzando un mestizaje que se desarrolló durante siglos en toda América Latina.