Palabras y silencios en la penumbra primaveral de la alcoba, cernida por las cretonas estampadas, tendidos uno junto a otro bajo la sábana y la colcha, desvestidos a medias.
Pero Utrera, cuando levantan el cuerpo de Manuel para atenderlo en la cama, examina la ventana abierta, la colcha, la vela medio consumida que aún huele a cera en la palmatoria de la mesa de noche.