Desde allí supervisaba una plantilla de técnicos que no quitaban ojo a monitores visuales y lectores informáticos, y una centralita telefónica lo mantenía en contacto con el personal de seguridad que dirigía.
Sin embargo, puedo darte una buena noticia: me han admitido en la Universidad de Idiomas y ya he empezado mis clases de chino conjuntamente con un grupo de jóvenes procedentes de diversas partes del mundo.
Y de este modo echó a andar el Emperador bajo el magnífico dosel, mientras el gentío, desde la calle y las ventanas, decía: " ¡Qué preciosos son los vestidos nuevos del Emperador! ¡Qué magnífica cola! ¡Qué hermoso es todo! "