Los sectores más pobres de la población mundial siguen enfrentados a una situación de pobreza y creciente desigualdad, y no se cumplen las promesas formuladas.
El hecho de que no se hayan cumplido las obligaciones impuestas por los tres pilares del Tratado sobre la no proliferación constituye una amenaza mundial.
En primer lugar, debemos insistir en que los Estados cumplan su obligación jurídica internacional de no torturar y de impedir que otras personas cometan actos de tortura.
Aun cuando el Pakistán no se ha adherido al Tratado de No Proliferación, cumplimos con las obligaciones dimanantes de dicho Tratado en materia de no proliferación.
La Federación de Rusia asume el compromiso de cumplir las obligaciones que le incumben en virtud del Tratado, con inclusión de las medidas relativas al desarme nuclear.
Tanto los Estados poseedores de armas nucleares como los Estados que no las poseen deben seguir cumpliendo plenamente sus obligaciones y compromisos de conformidad con el TNP.
Es importante hacer hincapié en que la comunidad internacional no debería escudarse en esas cifras como razón para no cumplir con sus compromisos para con el pueblo palestino.
Hay que reconocer, sin embargo, que la mayoría de los Estados no poseedores de armas nucleares ha cumplido y sigue cumpliendo sus obligaciones en virtud del TNP.
De no hacerlo se podría limitar la capacidad de esos países para proporcionar el personal necesario, con lo que se pondría en peligro la seguridad de la región.
Se ha recordado vigorosamente a todo el personal militar y civil sus responsabilidades a este respecto y las penalidades a que se pueden hacer acreedores de no cumplir.
A largo plazo, las acusaciones de apropiación indebida de recursos pueden hacer que los donantes no cumplan sus compromisos de entrega o se abstengan de prestar más asistencia.
La puerta abierta a la posibilidad de avanzar en el proceso de paz se cerrará rápidamente si las autoridades palestinas no están a la altura de esas obligaciones elementales.