En el griego, la acentuación se manifestaba sobre todo de manera tonal (con subidas y bajadas de tono) y podía recaer en cualquiera de las tres últimas sílabas de la palabra.
Harold le dice que está resultando ser una aburrida filistea como todas las demás, y que su piel griega supone unas dificultades tonales enormes junto al gato azul que está visualizando.
Hoy es algo más sencillo, pero debemos tener en cuenta que el chino, con su escritura ideográfica y su sistema tonal, representaba un desafío enorme en el siglo XVI.