Además, el propio capitán no quiere dejar el barco pues entonces las autoridades subirían para poner en cuarentena el barco y verían que lo del cólera era todo una mentira.
Podría crecer hasta que miles de millones de personas se enfermen, cancelen los vuelos, pongan en cuarentena las ciudades y los hospitales no den abasto.
La historia, y sobre todo la historia reciente, nos ha enseñado que debemos poner en cuarentena casi cualquiera afirmación oficial que proceda del kremlin.