Y son cosas que desde hace tres años hacia adelante estamos utilizando mucho, porque cada vez hay más alojamientos pet friendly y cada vez podemos viajar más con nuestras mascotas.
De hecho, cuando el año pasado me mudé a Sitges, la primera sensación de hogar que tuve fue porque en uno de los pet sitting que hice, la dueña de la casa me regaló una taza.