Uno de los pocos que le prestaron atención fue el obstetra alemán Gustav Michaelis, pionero de la obstetricia científica y autor de un tratado acerca de las dificultades en los partos asociadas a una pelvis estrecha.
Ella se partió la pelvis huyendo de las bombas y, le tienen que hacer una cesárea de urgencia en una situación crítica, porque los pocos medios disponibles son para los heridos.
Su abuela había cuidado durante toda su vida a sus ocho hijos, y a su marido, que no pudo moverse de la cama durante años por una fractura en la pelvis.
También he pasado por el vertedero donde dos operarios municipales encontraron algunos restos humanos, como intestinos troceados, partes de unas nalgas, una pelvis y trozos de una perna derecha.
Llegué allí, empezaron la clase, abré la pelvis, senté la cadera, muevé la pleura, cerré la costilla, trasé los homoplatos, subí los hombros, la cara fuera, las rodillas.
La gran sorpresa fue conocer que era capaz de moverse en posición erguida y que su pelvis no difería significativamente de la de los humanos actuales, de la nuestra.