Desde el oblicuo ángulo desde el que lo veía parecía que el obelisco no tuviera base... y estuviera balanceándose en el sombrío cielo como si flotara sobre un agitado mar.
La primera forma de medir el tiempo fue el reloj de sol y los primeros relojes solares de los que se tiene noticia son los obeliscos que datan desde hace 5 mil años.
Pero las controversias de las obras sobre la avenida no se terminaron acá, porque también se hicieron notar con la construcción del que hoy es un ícono de la ciudad de Buenos Aires, el obelisco.
Y en febrero de 1936, una vez finalizada la rotonda, el intendente de Vedia y Mitre propuso erigir allí un obelisco, como símbolo del cuarto centenario de la primera fundación de Buenos Aires.
Por la ventanilla, Langdon advirtió que el sol ya se había puesto, pero todavía pudo distinguir la esbelta silueta del obelisco más grande del mundo, alzándose en el horizonte como la aguja de un ancestral gnomon.
Las entradas se agotaron a primera hora y los encargados del obelisco tuvieron que colgar un cartel rojo con letras blancas en el que se podía leer: " Todos los tiques para hoy ya ha sido distribuidos" .
No podemos comenzar una charla sobre monumentos sin hablar del obelisco, cita obligada de la mayoría de los turistas que visitan la ciudad de Buenos Aires y protagonista de miles de fotografías en todo momento.
Piqueteros marchan hoy al Obelisco: se reúnen en el centro porteño al mediodía y se movilizan hacia el Ministerio de Desarrollo Social sobre la 9 de julio para acampar por tiempo indeterminado.
Ah, y si viajas a Australia y visitas Bulldog Gully, el lugar exacto donde la pepita fue hallada, encontrarás un obelisco conmemorativo que se erigió en 1897.