Mientras todo eso pasaba bajo tierra, Fernando Souto —el bombero que iba en un minibus por la carretera cuando sintió la explosión—, llevaba horas intentando ayudar con las tareas de rescate desde la superficie.
Cuando se bajó del minibus, por primera vez Horacio dimensionó el desastre. Incluso a esa distancia, las calles estaban llenas de escombros, vidrios y gente que gritaba y corría de un lado a otro.