Sin embargo, apegándose a su postura maximalista, los dirigentes grecochipriotas se apresuraron a rechazarla, mostrando de nuevo que, en lo que les concierne, las palabras difieren invariablemente de los hechos.
Pero corremos el riesgo de que, como hemos puesto la etiqueta, ya sabemos de que nos está hablando la historia, y no, tenemos que estudiar a las personas, a las personas, nuestras categorías maximalistas.