Félix nunca me lo contó abiertamente pero, como garbancito, fue dejándome pistas por el camino. Yo sólo me limité a seguirlas y aquélla fue mi conclusión.
Soy joven y me gusta publicar lo que hago y de hecho hasta me limité mucho ahí también porque agarraron unas de mis fotos que yo tenía en mi Instagram, que no era nada, yo estaba feliz y las colocaron.
Poco tiempo después, mi tinta comenzó a escasear, así que me limité a usarla con mucho cuidado y no escribía sino los acontecimientos más importantes de mi vida, abandonando el recuento diario de otras menudencias.
Tan solo me limité a decirle que si la volvíamos a ver por la casa podríamos hablarle a la policía para que fueran por ella, que seguramente era una loca que andaba por ahí.
Al asumir que no podría ganármelos, me limité a ejercer de administrador de las inyecciones de capital que llegaban a través del entramado de empresas de Baltasar el Jarrac.
Sin embargo, fuera de estas señales de su actividad, que yo me limité a compartir con todos los lectores de la prensa diaria, era muy poco lo que había sabido de mi antiguo amigo y compañero.
Cuando revisé mi provisión de pan, me di cuenta de que había disminuido considerablemente, por lo que me limité a comer solo una galleta al día, cosa que me provocó mucho pesar.