Se quedó dormido enseguida y soñó con Africa, en la época en que era muchacho y con las largas playas doradas y las playas blancas, tan blancas que lastimaban los ojos, y los altos promontorios y las grandes montañas pardas.
Así que cada uno lo interpretó a su forma hasta que en 1870 la academia decidió ponerle orden a la cosa y estableció que todas las preguntas largas o cortas tenían que empezar con el signo de interrogación.