Aún más, los olmecas tienen en común con los chinos de la dinastía Shang ciertos ritos muy particulares, como la costumbre de colocar una pieza de jade dentro de la boca de sus muertos.
El Chac Mol conserva aún sus dientes, ojos y uñas de concha, y el trono del jaguar conserva sus ojos y manchas con incrustaciones de jade, y sus dientes de piedra pintada de blanco.
Se oyó un sonido metálico, preciso y melódico, como si el pico hubiera roto un suelo pavimentado de jade. El sonido recorrió su cuerpo, pero el vacío impidió que los otros lo oyesen.
El Museo del Jade resalta por albergar la mayor colección de jade en América, y por su capacidad de contar la historia de Costa Rica a través de este mineral precioso.
Tecciztecatl, en tanto, hizo alarde de sus riquezas, y ofreció bellas espinas y ramas de jade con plumas tornasoladas de quetzal en lugar de un sacrificio de sangre.
Y te pones ejemplo, esta canción se llama, ani se nota, no, tú me tienes loca, eso hay un arroz contigo, jade papel, enamorada de tu ropa, a veces en la boca, tus ojos color café y una roca.