Yo apagué las luces, encendí la radio, escuché un rato las noticias, la apagué, salí al balcón, donde fumé un cigarrillo admirando el hermoso paisaje de la mañana.
Yo empecé a fumar a los trece o catorce años, típico en el cole para hacerte el chulo, y no sé cómo fue, tal no sé que me fui enganchando, y fumé hasta los treinta, o sea, diecisiete años fumando.
Lo sé, lo sé, y lo voy a dejar ya mismo. La verdad es que ha sido incontrolable, ha sido un impulso repentino. Y sólo un cigarrillo. Pero me lo fumé entero.