Había muy pocas luces en el mar, pues hasta los vapores costeños, que suelen navegar muy cerca de la orilla, se mantuvieron mar adentro, y sólo unos pocos barcos de pesca habían salido a faenar.
También, por supuesto, hubo intentos de fuga, ya fuera nadando, secuestrando algunas de las barcas que llegaban con provisiones o llegando a algún acuerdo con los pescadores que faenaban cerca de la isla.
Una pesca cada vez más escasa y siempre expuesta a temporales o a plagas de algas que no permiten faenar, como lleva sucediendo en los últimos cinco años.
En aguas saharauis España pescaba poco, salvo algún barco gallego y atuneros canarios, eran los grandes buques lituanos, polacos y holandeses los que allí faenaban.