Un mozo de mulas de los que allí venían, que no debía de ser muy bienintencionado, oyendo decir al pobre caído tantas arrogancias, no lo pudo sufrir sin darle la respuesta en las costillas.
Después de sacar el pato del horno, en pocos minutos, se corta la carne en más de cien lonchas, cada una de ellas deben llevar un poco de piel, ser finas, pero no trituradas y de tamaño semejante.