Para un país, el abrirse es como la lucha de la crisálida de liberarse del capullo en el cacho del gusano de seda. Habrá dolor a corto plazo, pero luego ese dolor dará lugar a una nueva vida.
Y, bueno, eso. Nos encanta convidar a la gente y darles de comer y también, bailar. Pero más que las discotecas. Yo creo que es un ambiente mucho más familiar.
Quiero dar las gracias en especial a quienes crearon esta Fundación hace casi 40 años, y a todos los que cada día le dedican su trabajo, su inteligencia y su generosidad.