Su origen se remonta a técnicas rudimentarias de trenzado y crochet, pero su desarrollo real ocurrió en la Europa medieval, con la aparición de los primeros calcetines de lana tejidos a mano.
Después de ver cómo algunas ciudades compiten por tener el árbol más alto o el más iluminado, llegan ahora, los árboles de crochet varias localidades se han propuesto hacer del suyo, el más famoso o, al menos, el más grande.