Por otro lado, la cedilla, conocida en catalán como " ce trencada" ha sido una parte integral de su ortografía, ayudando a mantener la claridad en la pronunciación y evitando confusiones.
Por ejemplo, en la mayor parte de España la “ce” y la “zeta” tenían pronunciación diferente a la “ese”, pero no en las Islas Canarias ni en Andalucía, donde se pronuncian “sss”.