Las sombras chinescas se suelen elaborar con trozos de piel de burro sobre los que se pintan dibujos que se une con hilos y se maneja con barillas de bambú, se interpretan libremente.
Sin embargo, no hubo modo de disuadir a los suecos, que terminaron llevándose al chico por la fuerza con la pretensión europea de aplicarle una cura de burro a sus supercherías africanas.
En vez de andar pensando en tus alocadas novelerías, debes ocuparte de tus hijos -replicó-. Míralos cómo están, abandonados a la buena de Dios, igual que los burros.