El despacho de Lu está en el sótano del Instituto Histórico, cerca de la caldera, protegido por un mural de libros, archivadores de madera y fotografías enmarcadas, marrones y muy viejas, de temas insólitos.
Detrás del escritorio vemos algunas fotos colgadas en la pared y dos estanterías, una ancha y una estrecha, en las que se han puesto botellas y archivadores.