Sin embargo, todavía no ha llegado el día en el que un serbio o albanés pueda andar por cualquier lugar de Kosovo libremente, sin temor y con toda dignidad.
En un poema llamado A un esbirro, de su primer libro, que hace referencia a sus meses de presidio, Cadenas escribe: " Rostros deben andar por su café, por sus calles de llanto, por el humo de su cigarrillo" .
Como mucho, llegamos y nos los cambiamos, nos ponemos lo que llamamos las zapatillas de casa, o sea unos zapatos o zapatillas que son sólo para andar por casa y que nunca nunca nos pondríamos para salir a la calle.
A ver, algunos sois del norte, sois de Alemania, de la zona centro de Europa, que está todo el día lloviendo, el cielo gris y estáis muy acostumbrados a andar por la calle cuando está CHISPEANDO, ¿verdad?
14 Entonces Abraham se levantó muy de mañana, y tomó pan, y un odre de agua, y diólo á Agar, poniéndolo sobre su hombro, y entrególe el muchacho, y despidióla. Y ella partió, y andaba errante por el desierto de Beer-seba.
Esta vibrante y moderna ciudad colombiana se encuentra en las laderas de la cordillera de los Andes, razón por la que se ha ganado el apodo de la capital de la montaña en Colombia.
Tápenme -respondió Sancho-; y pues no quieren que me encomiende a Dios ni que sea encomendado, ¿qué mucho que tema no ande por aquí alguna región de diablos, que den con nosotros en Peralvillo?
Una aldea vino, anduvo por allí y se fue por allá, una aldea al parecer deshabitada, una aldea de casas de alfeñique en tuza de milperíos secos entre la iglesia y el cementerio.
Desde que percibió las primeras brisas del Caribe, cruzadas de tambores nocturnos y fragancias de guayabas maduras, se quitó los atuendos primaverales y andaba despechugado por entre los corrillos de las señoras.
Nos sentamos Candelaria y yo junto a ellas, la patrona acopló su voz al ritmo del rezo y yo fingí hacer lo mismo, pero mi mente andaba trotando por otros andurriales.
Echaron de ver los muchos muchachos de la esportilla que por allí andaban; informáronse de uno dellos qué oficio era aquél, y si era de mucho trabajo, y de qué ganancia.
Mientras Pablo y Marianela andan por los campos, discuten muchas tonterías. La pobre Marianela no tiene educación, pero siempre quiere explicar a Pablo cómo son las cosas del mundo.
Desde el jardín, Collins hubiese querido llevarles a recorrer sus dos praderas, pero las señoras no iban calzadas a propósito para andar por la hierba aún helada y desistieron.
¿Pero dónde encontrarlos, si andan perdidos por el mundo y anónimos y no se reconocen cuando se ven y ni ellos mismos saben el alto ministerio que cumplen?