Para cocinar la pintada, o gallina, estiramos los contramuslos sobre papel film y los rellenamos con el relleno apretándolo bien y con el papel film por fuera.
A su fino y largo cuello, parecido a la pata de una gallina, llevaba aliado un pañuelillo de franela, y sobre los hombros, no obstante el calor, una chaqueta de piel toda destrozada y amarillenta.