Más tarde, cuando el doctor Urbino se lo confirmó después de la entrevista con el gobernador, quedó convencida de que su padre había sido víctima de una infamia.
A mí el primer día nadie me contó así nada porque pensaban que no iba a ser tan necesario el primer día, pero según salí de la clínica de la primera entrevista me persiguieron hasta el metro de Tetuán.