En varios momentos el director incluyó homenajes a su país natal, por ejemplo vemos varias estatuas de un águila devorando a una serpiente, tal y como el escudo nacional de México.
Y, finalmente, la abuela conoció el tesoro que en la nieta tenía; y así, determinó el águila vieja sacar a volar su aguilucho y enseñarle a vivir por sus uñas.
En ese mismo instante las brujas chillaron como halcones y levantaron el vuelo, y el pálido rostro que había estado contemplándole se crispó con un espasmo de dolor.