En el año 2016, incluso en plena campaña electoral, Obama ordenó bombardearles con misiles crucero, que son misiles altamente destructivos, cuando ellos atacaron varios barcos.
Una invasión unilateral, sin el aval de Naciones Unidas y que se justificó con la amenaza de unas supuestas armas de destrucción masiva que nunca aparecieron.
El ejército entero había sido dividido en grupos guerrilleros camuflados entre la población civil, y su único objetivo de combate era acabar con la vida de las tropas invasoras.