El presunto autor de la matanza, que murió en un enfrentamiento con la Policía tras atrincherarse en el local con rehenes, fue investigado por el FBI en dos ocasiones, debido a su posible vinculación con grupos terroristas.
Después de seis días de angustia, secuestrados en las cárceles donde trabajan por las bandas criminales que puntualmente toman el control tras las rejas, los funcionarios de prisiones han podido regresar a sus casas.