Una mañana, Antonio José Bolívar descubrió que envejecía al errar un tiro de cervatana, tomó la decisión de instalarse en el idilio y vivir de la caza.
Antonio José Bolívar, tras cinco días de navegación, llegó al idilio, navegó algunos metros más aguas abajo hasta que el cansancio le indicó un sitio donde levantó la choza.
Preciosa portada, por cierto, en esta placita tan recogida y elegante que ya sabemos que se llama Plaza de la Iglesia, pese a que ahí leamos " Plaza de España" .