En primer lugar, os contaré que ayer por la noche, víspera de Todos los Santos, llamó a mi casa un niño del vecindario disfrazado de esqueleto pidiéndome caramelos.
También, ya que lo has mencionado, también culpa precisamente a William y a Kate de haberle convencido para que se disfrazara de nazi en el famoso baile de disfraces.