Su semblante era agradable, no parecía hosco ni feroz;su rostro era viril, aunque tenía la expresión suave y dulce de los europeos, en especial, cuando sonreía.
La victoria, que daba el liderato al Madrid, se vio empañada por la expulsión de Nacho tras esta dura entrada a Portu cuando faltaban 5 minutos de partido.
Cualquier cliente, en su sano juicio, habría dado media vuelta para huir de allí, pero el pobre y anciano corazón de Gepsiva no alberga ni pizca de ferocidad.
Cuando nos vieron se acercaron a nosotros, agresivos, pero la señora dijo que éramos encuestadores, que nos había agarrado la noche ahí, que ya nos íbamos, que no habíamos visto nada.