Mientras Hemingway buscaba su inspiración en viajes y experiencias bélicas para escribir novelas como Por quien doblan las campanas, Gjelhorn continuaba ejerciendo como periodista.
Novela circular Por quién doblan las campanas comienza y termina con Robert Jordan pecho a tierra, sintiendo en su cuerpo las agujas de pino del bosque español.
En vez de dar los cuartos con las habituales campanadas, las daba tocando a muerto, para recordar aquel episodio de la monja Margarita y el velatorio que no coló.
También tenemos el caso de Ernest Hemingway, que simpatizó abiertamente con la causa republicana, y que en 1940 publica probablemente su obra más famosa, que es por quien dobla las campanas.
Pero estaba seguro de que las campanas no doblaban por Jeremiah de SaintAmour, que era un incrédulo militante y un anarquista empedernido, y que además había muerto por su propia mano.